¿Qué es realmente la autoestima? Más allá de definiciones superficiales, la autoestima es la valoración profunda que tenemos sobre nosotr@s mism@s. Afecta cómo nos relacionamos, tomamos decisiones, enfrentamos desafíos y construimos nuestra identidad personal y emocional.
Cuando trabajamos en psicoterapia con temas de autoestima, lo hacemos desde una mirada integral: emocional, cognitiva, conductual y, especialmente, desde el modelo de aceptación y compromiso (ACT), que ayuda a las personas a tomar distancia de sus autocríticas y comprometerse con lo que realmente valoran en su vida. La Terapia de Aceptación y Compromiso es una de las terapias de tercera generación más efectivas para el trabajo con autoestima y autoimagen.
La autoestima no se trata de “sentirse bien todo el tiempo”, sino de cultivar una relación compasiva, realista y comprometida con uno mismo. Es aceptar nuestras luces y sombras, reconociendo que somos valios@s incluso en momentos de vulnerabilidad. Es una base interna que permite sostenernos con mayor estabilidad frente a los desafíos cotidianos.
Autoestima alta vs. autoestima estable: Tener una autoestima inflada no es sinónimo de salud mental. De hecho, investigaciones publicadas por la American Psychological Association (APA) muestran que una autoestima estable —aquella que no se tambalea ante cada error o crítica— es mucho más beneficiosa a largo plazo. En terapia, apuntamos a construir esa base sólida, anclada en el valor personal y no en el rendimiento.
Desde la perspectiva de la terapia de tercera generación, como ACT o mindfulness, trabajamos más que la valoración interna: cultivamos la autocompasión, la presencia y el compromiso con acciones alineadas a los propios valores. Esto fortalece la autoestima de una forma menos frágil y más sostenida en el tiempo.
Muchas veces la autoestima se ve afectada por mensajes internalizados en la infancia, experiencias de crítica, rechazo, bullying o invalidación emocional. Esos mensajes pueden volverse creencias como “no soy suficiente”, “nunca lo hago bien” o “los demás valen más que yo”. En terapia, identificamos esas creencias limitantes y enseñamos a no fusionarse con ellas. Aquí puedes leer más sobre cómo la autoexigencia daña la autoestima.
Una herramienta clave que utilizamos en ACT es la defusión cognitiva: enseñar a la persona a ver sus pensamientos como pensamientos, no como verdades absolutas. Por ejemplo, cambiar el “soy un fracaso” por “estoy teniendo el pensamiento de que soy un fracaso”. Esta distancia ayuda a reducir el poder del autodiálogo crítico y a desactivar automatismos.
Además, trabajar la autoestima implica muchas veces revisar el sistema de valores personales. Cuando alguien vive desconectado de sus valores (por ejemplo, buscando agradar a otros en vez de ser auténtico), su autoestima se ve comprometida. En PsicoHebra acompañamos ese proceso de reconexión con lo que da sentido, más allá del juicio externo o las expectativas impuestas.
En muchas ocasiones, la autoestima se trabaja también en el marco de relaciones de pareja, porque en ellas se amplifican heridas antiguas y patrones relacionales que impactan directamente en cómo nos sentimos con nosotr@s mism@s. Una persona que teme el abandono, por ejemplo, puede actuar desde la inseguridad, reforzando su baja autoestima y generando dinámicas de dependencia o evitación.
Desde la psicoterapia, es fundamental despatologizar el malestar y entender que tener momentos de duda o inseguridad no significa estar rot@. La autovaloración es un proceso dinámico y fluctuante, y el acompañamiento terapéutico puede ofrecer un espacio seguro para trabajarlo sin culpa ni vergüenza.
También es importante reconocer que la autoestima no se “repara” con frases positivas o afirmaciones vacías. A veces el proceso implica permitirse sentir el dolor, la frustración y la rabia contenida por años de autoexigencia, de comparación constante o de invisibilidad emocional. El respeto por el ritmo de cada persona es esencial en terapia.
Una práctica recomendada por la Dra. Kristin Neff (investigadora pionera en autocompasión) es hablarse con amabilidad interna, como lo harías con una persona a la que amas profundamente. Esta simple transformación del diálogo interno puede cambiar la forma en que te ves, te tratas y te valoras.
En resumen, mejorar la autoestima es un camino que no se trata de inflarse artificialmente ni de eliminar toda inseguridad, sino de reconectar con el propio valor y actuar desde un lugar más libre, genuino y coherente con lo que nos importa. En PsicoHebra te acompaño en ese proceso, sin juicios, desde un enfoque profesional, ético y humano. También puedes revisar otras entradas del blog de salud mental para seguir explorando sobre trauma, ansiedad y bienestar emocional.
Si estás list@ para comenzar a fortalecer tu autoestima o desean hacerlo como pareja, en PsicoHebra estoy aquí para acompañarte y acompañarl@s en ese proceso de autoconocimiento y transformación.
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